En marzo, con los cerezos en flor, llega el momento de las despedidas. Durante la actuación de graduación y la fiesta del club, se mezclan las emociones de quienes parten y quienes permanecen. Aono reconoce a Saeki que unirse a la orquesta fue lo mejor que pudo hacer. El adiós se acompaña del Canon de Pachelbel, donde cada nota se enlaza como un relevo que proyecta su juventud hacia el futuro.